Otra vez, la banqueta de Avenida Zaragoza amaneció llena de ambulantes este sábado. Decenas de vendedores se instalaron en el tramo que va de Corregidora a Pasteur, una imagen que no se veía desde hace algunos años en el primer cuadro de la ciudad.
A diferencia de lo que ocurría en años anteriores, cuando el ambulantaje en esta zona estaba vinculado principalmente a artesanos indígenas, los vendedores que regresaron este fin de semana ofrecen mercancía de importación y productos de rápida rotación, como gorros, juguetes, cobijas y fundas para celular.
Esta modalidad de venta, conocida como “toreros”, les permite replegarse rápidamente ante la llegada de inspectores municipales, extendiendo telas en el suelo o cargando la mercancía en los brazos.
Las autoridades municipales han señalado que el reglamento no contempla permisos para la venta de estos productos de novedad en el primer cuadro de la ciudad, lo que vuelve frecuentes los decomisos y los constantes cierres de calles como protesta.
Mientras tanto, los locatarios formales de la zona reclaman la competencia desleal que representa esta venta y el bloqueo del paso peatonal hacia sus negocios.
Incluso los vendedores, con permiso que se ubican sobre la avenida Constituyentes se enfrentaron con personal de inspección, al señalar que nadie está retirando a los ambulantes que han tomado la avenida Zaragoza, una de las avenidas principales en la capital queretana, de igual manera ingresaron al Parque Alameda Hidalgo y dijeron que no piensan retirarse.




